Reconocimiento de Israel como Estado judío es crucial

06/Ene/2014

El País, Uruguay (basado en New York Times)

Reconocimiento de Israel como Estado judío es crucial

KERRY INTENTA QUE ISRAELÍES Y PALESTINOS SUPEREN DESCONFIANZAA medida que las conversaciones de paz en Medio Oriente siguen su curso, Israel ha planteado un tema que puede ser aún más insuperable que los antiguos problemas de seguridad y los asentamientos: el reconocimiento de Israel como Estado judío por parte de los palestinos.
Jerusalén | The New York Times
El primer ministro Benjamin Netanyahu ha hecho de ese reconocimiento el pilar de sus declaraciones públicas en semanas recientes, llamándolo «la verdadera clave para la paz, el requisito mínimo» y «una condición esencial». Funcionarios israelíes, estadounidenses y palestinos dicen en su totalidad que eso se ha convertido en un tema central de las negociaciones que empezaron el año pasado. Sin embargo, el argumento de Netanyahu en el sentido que este tema por sí solo apuntala todos los demás es exactamente lo que lo vuelve inaceptable para los palestinos.
En su núcleo, es una disputa en torno a una narrativa histórica que cada parte considera fundamental para su existencia.
Quienes son críticos y escépticos del compromiso de Netanyahu con una solución de dos estados dicen que este saca a colación el tema para escabullirse de las conversaciones. Del lado del gobierno de Israel se rechaza esa acusación y se reitera que la paz implica un Estado Palestino.
El presidente palestino, Mahmoud Abbas, ha dicho repetidamente que los palestinos nunca accederán a eso, más recientemente en una carta al presidente Barack Obama el mes pasado. Los palestinos citan tanto razones pragmáticas como filosóficas: arguyen que darle reconocimiento a Israel como un Estado judío privaría de sus derechos a sus 1.6 millones de ciudadanos árabes, socavaría el derecho de regreso para millones de refugiados palestinos y, el aspecto de mayor importancia, requeriría de una nueva redacción psicológica de la historia que ellos tanto valoran con respecto a su larga presencia en la tierra.
Sin embargo, dirigentes israelíes dicen que la cuestión de los refugiados puede resolverse por separado, y que el estatus de la minoría árabe de Israel puede ser protegido. Sin la aceptación por parte de los palestinos de que su vecino es y será, en la formulación de Israel, «la Nación-Estado del pueblo judío», los israelíes argumentan que ellos nunca podrán ser convencidos de que un acuerdo verdaderamente implica el final del conflicto.
Divergencia.
«El núcleo de este conflicto nunca ha sido sobre fronteras y asentamientos, es sobre un solo aspecto: la persistente negativa de aceptar el Estado judío en cualquier frontera», dijo Netanyahu el mes pasado, en una declaración por video al Foro Saban en Washington, antes de puntualizar: «Nosotros reconocemos que en la paz habrá una Nación-Estado para el pueblo palestino. Seguramente nosotros tenemos derecho a esperar que ellos hagan lo mismo».
Dirigentes palestinos dicen que han reconocido desde hace largo tiempo atrás el derecho de Israel a existir, y que la definición de su carácter no es su responsabilidad, notando que Israel no hizo peticiones similares a Egipto y Jordania cuando firmó tratados de paz con ellos.
Saeb Erekat, el negociador palestino en jefe, dijo en una entrevista que incluso reservar para después la dura situación de los refugiados y los derechos de árabes israelíes, el reconocimiento es un problema de principios. «Es mi narrativa, es mi historia, es mi versión», dijo. «Nunca he sabido en la historia del hombre que otros deban participar para definir la naturaleza de terceros. En verdad es ridículo».
Shlomo Brom, director del programa sobre relaciones israelí-palestinas en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv, dijo: «El problema es la desconfianza mutua».
«Debido a su recelo hacia la parte israelí, ellos creen que existe una agenda oculta detrás de esta demanda», dijo Brom refiriéndose a los palestinos. Para los israelíes, dijo, «el meollo de la cuestión es la desconfianza hacia la voluntad de los palestinos para reconocer verdaderamente el derecho de los judíos a tener su propio Estado, incluso a reconocer el vínculo de los judíos con este pedazo de territorio».
Dudas.
El jueves pasado, con motivo del arribo a Jerusalén del secretario de Estado, John Kerry, para intensificar su planteo de un acuerdo-marco que definirá los principios de un tratado, Netanyahu hizo una dura evaluación de su contraparte palestina e implícitamente de la perspectiva de un acuerdo de paz en Medio Oriente. «Existen crecientes dudas en Israel de que los palestinos están comprometidos con la paz», afirmó Netanyahu. «En los seis meses desde el comienzo de las negociaciones de paz, la Autoridad Palestina continúa su indeclinable incitación contra el Estado de Israel». Netanyahu hizo comentarios similares en días anteriores, pero resultó llamativo que los reiterara con Kerry a su lado y en un momento en que el secretario de Estado incrementa sus esfuerzos diplomáticos. Los comentarios combativos de Netanyahu surgieron mientras cada una de las partes parece establecer los fundamentos para evitar cargar con la culpa si las conversaciones fracasan.
Al exponer nuevas pruebas de su acusación, Netanyahu se refirió a la reciente ola de ataques contra isarelíes y dijo que «al menos en un caso, quienes han servido y sirven en las fuerzas de seguridad palestinas tuvieron participación».
Poco después, el jueves, la agencia de seguridad interna Shin Beit indicó que había detenido a un número de sospechosos por el frustrado bombardeo, el 22 de diciembre, de un ómnibus israelí en Bat Yam, cerca de Tel Aviv, y que uno de los fabricantes de las bombas era un cadete de la Policía Palestina, en Belén.
Momento decisivo.
Kerry, quien planea realizar una diplomacia de ida y vuelta entre los líderes israelí y palestino, afirmó: «Esta no es una misión imposible. Está llegando el momento en el que los líderes tendrán que tomar decisiones difíciles. Estamos cerca de ese momento, si es que ya no llegamos al mismo».
Kerry no respondió directamente a las críticas de Netanyahu al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, pero aseveró que éste se había plantado con firmeza a los grupos que no querían que negociara.
El viaje de Kerry se produce cuando ya transcurrió más de la mitad del plazo de nueve meses que fue fijado para completar un tratado de paz. Su objetivo de corto plazo es asegurar un acuerdo que puede codificar los lineamientos básicos y permitir más tiempo para negociar un tratado. El esfuerzo de Kerry muestra que no sólo intenta facilitar un compromiso, sino plantea nuevas ideas para intentar cerrar la brecha entre las dos partes. «Un marco acordado sería un logro significativo», sostuvo Kerry. «Crearía los parámetros fijos y definidos por los cuales las dos partes sabrán hacia dónde van y cuál puede ser el resultado final. Abordaría todos los temas centrales que hemos estado abordando desde el primer día, incluyendo las fronteras, seguridad, refugiados, Jerusalén, reconocimiento mutuo y el final del conflicto y de todos los reclamos». (Fuente: The New York Times).
Serias dudas sobre el plan de EE.UU.
El senador del Partido Republicano, John McCain, quien visita Israel y estuvo reunido con el primer ministro, expresó profundas reservas sobre las propuesta del secretario de Estado, John Kerry para lograr un acuerdo-marco, en especial sobre las cuestiones de la seguridad de Israel. «Netanyahu tiene serias inquietudes en lo que respecta al plan que le ha sido presentado, ya se trate de la capacidad de Israel para defender sus fronteras o de la fiabilidad de un Estado palestino y de sus intenciones», dijo McCain a los periodistas.
El jefe negociador palestino, Saeb Erekat advirtió, en declaraciones al diario Al Sharq Al Awsat, que se publica en Londres, que «es imposible prolongar las negociaciones un solo minuto después de los nueve meses».